La I+D+i en las ciencias sociales y las humanidades

La cuestión de la transferencia de conocimiento desde las ciencias sociales y las humanidades ha sido tratada en los últimos años en varias ocasiones (algunos ejemplos aquí y aquí) y sin embargo aún existen ciertas reticencias o confusiones al respecto. Los resultados de una investigación en estos campos no son tan susceptibles de empaquetar comercialmente como en las ingenierías o en las TIC’s o, al menos, no lo parecen en una sociedad obsesionada con los avances tecnológicos. Baste como ejemplo que el propio CSIC, a pesar de la importancia que ellos mismos le dan a las ciencias sociales y que tienen un “Estudio de las capacidades de cooperación y transferencia de conocimientos en humanidades y ciencias sociales en el CSIC”, no la contemplan en su oferta tecnológica.

Aunque desde hace años se ha dicho que la transferencia de tecnología debe entenderse como transferencia de conocimiento, según este artículono sólo porque comprende ambos aspectos (el producto físico y el conocimiento ligado al mismo) sino porque permite incluir otros ámbitos del conocimiento de gran utilidad socioeconómica pero de difícil inclusión en análisis ligados a productos ‘físicos’ ”, lo cierto es que aún sigue usándose demasiado el término “transferencia tecnológica”. Y la consecuencia es que las ciencias sociales, las económicas y las humanidades quedan excluidas a menudo.

La Universidad Europea Miguel de Cervantes organizó el año pasado un foro dedicado a la transferencia de conocimiento desde las ciencias sociales, entre cuyas conclusiones finales leemos “en general los propios investigadores de las áreas de Humanidades y Ciencias Sociales no están convencidos de la utilidad de esta Transferencia y minusvaloran sus actuaciones” y “los técnicos de transferencia deben adoptar, por lo general, una actitud proactiva para potenciar esta transferencia, informándose ampliamente de los proyectos y líneas de investigación para poder ‘venderlas’ adecuadamente“. Es decir, el primer obstáculo viene desde dentro y técnicos de OTRI’s e investigadores no parecen ser en muchos casos conscientes del potencial de las ciencias sociales como proveedoras de un conocimiento que tenga una utilidad práctica.

Hay muchos ejemplos de transferencia de conocimiento desde las ciencias sociales y algunos de ellos magníficamente planteados, pero en demasiadas ocasiones se orienta al turismo y al ocio. Ambos campos son sin duda susceptibles de beneficiarse del conocimiento que surge de grupos de investigación humanísticos, pero también constriñe hasta cierto punto esa actividad investigadora en la que la historia, por ejemplo, parece valer únicamente para montar rutas turísticas y quedan ocultos otros aspectos potencialmente comercializables. Otra manera más o menos habitual de salir del paso es incluir, a veces con calzador, la tecnología en un tema humanístico y de esta forma por ejemplo un catálogo de monumentos en el casco histórico de una ciudad en una aplicación móvil es la solución perfecta para poder hablar de I+D+i en las ciencias sociales.

Las ciencias sociales y las humanidades son indispensables en la innovación social, porque tienen la capacidad de incorporar conocimiento a productos que pueden ser comercializados de muchas formas: educativas, culturales, diseño de políticas públicas o privadas, etc. En la práctica una investigación comparativa sobre diversas fórmulas de planificación estratética puede establecer una nueva dinámica capaz de gestionar mejor una empresa e incluso una investigación sobre cómo se elaboraban ciertos productos en otras culturas o épocas históricas puede llevarnos a fabricarlos en la actualidad de un modo más sostenible apoyándonos en la identificación de buenas prácticas.

Además, en una situación como la actual, la I+D+i en las ciencias sociales tiene además una ventaja añadida y es que sus proyectos suelen ser mucho menos costosos que los de las ciencias experimentales. Por poner un ejemplo: son mucho más caras las investigaciones en energías no renovables que el desarrollo de unas políticas concretas que atenúen el impacto ambiental del consumo de una región. Desde la sociología se puede prever el impacto que una construcción puede tener en su entorno y de esa forma usar de forma más lógica y sostenible los recursos que se dispongan para ello. Sin embargo, no son pocos los edificios construidos desde la megalomanía que después no tienen apenas repercusión, rendimiento económico y aún menos consiguen aportar algo a la sociedad. Éstos son sólo unos pocos ejemplos que se nos pueden ocurrir sobre la marcha, pero imaginemos hasta qué punto puede llegar un grupo de investigación multidisciplinar…

En los programas de financiación europeos

La Unión Europea le da un espacio a la I+D+i desde las humanidades y las ciencias sociales en el tema SSH (Socio-economic Sciences and the Humanities) del Séptimo Programa Marco, cuyo objetivo es la creación de un conocimiento compartido y profundo de los retos socioeconómicos, complejos e interrelacionados, a los que se enfrenta Europa, como el crecimiento, el empleo y la competitividad, la cohesión social, los retos sociales, culturales y educativos de una UE ampliada, la sostenibilidad, los retos medioambientales, el cambio demográfico, la inmigración y la integración, la calidad de vida, y la interdependencia mundial, en particular con miras a aportar una mejor base de conocimientos a las políticas en los campos correspondientes. En este tema se financian las actividades relacionadas con el crecimiento, el empleo y la competitividad en una sociedad del conocimiento; la combinación de objetivos económicos, sociales y medioambientales con una perspectiva europea; las principales tendencias de la sociedad y sus implicaciones, el ciudadano en la Unión Europea, acciones de prospectiva y todo tipo de indicadores socioeconómicos y científicos relacionados con el papel de Europa en el mundo.

Sin embargo, recientemente y ante el temor a que las ciencias sociales tengan menor presencia en el futuro programa de financiación europea Horizonte 2020 la Asociación Europea de Sociología ha lanzado una carta abierta a la responsable de investigación e innovación Maire Geoghegan-Quinn en la que mencionan algunos de los temas en los que pueden aportar un conocimiento que sirva como base y catalizador en la solución y mejora de cuestiones como la desigualdad, la exclusión y la pobreza, en el desarrollo de instituciones que sean capaces de fortalecer un desarrollo sostenible, en la participación social y política, en la explotación de la diversidad cultural como fuente de creatividad y de innovación social, en la creación de oportunidades educativas en una sociedad inclusiva y democrática o la búsqueda del éxito del diálogo intercultural y la diplomacia mundial, entre otros.

Esta iniciativa es sintomática de la percepción que se tiene en muchas instituciones de las humanidades y las ciencias sociales y de la permanente duda que planea sobre la efectividad real de la transferencia de conocimiento desde estas disciplinas. Y si existe un temor a que haya menos financiación pública en un futuro ya podemos imaginar cuál es la actitud de las empresas…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s